Lo que encontramos en
el DRAE de 2001, con marca única de "P. Rico", es sorprendente.
Por ejemplo, cuando nos apresuran o nos urgen mucho
decimos que nos ajoran, que estamos ajorados o en un ajoro. Si nos encontramos
en un carro y en un tapón -situación probable en cualquier momento en Puerto
Rico- tal vez atrechamos o cogemos un atrecho, es decir, cortamos camino por un
atajo, aunque usualmente esto resulte en el trayecto más tortuoso. Con tanto
ajoro y atrecho, de seguro nos agallamos y terminamos agallados, es decir,
enojados. Y si ya se nos hizo tarde, murmuramos entre dientes: "me chavé", en
otras palabras, "me fastidié".
Pues resulta que este estresante
relato no sería entendido por hispanohablantes de otros países, porque todas
estas palabras -ajorar, atrechar, agallarse y chavar-, y sus derivados, son
exclusivas de Puerto Rico, de acuerdo con el DRAE.
Encontramos en este diccionario otras tantas
palabras boricuas que sirven para describir tipos de personas. Por ejemplo, al
que le gusta comer o vivir a costa ajena, lo llamamos cachetero; el verbo
cachetear también es nuestro, aunque la práctica sea universal. Al tacaño le
decimos maceta. El que se destaca entre otros en una situación, o pretende
hacerlo, es el cheche. Al muy estudioso lo tildamos de estofón y el muy blanco,
pálido o descolorido se llama jincho.
El tonto es un sanano y un títere
es un pilluelo holgazán. A la persona de modos afectados o infantiles le decimos
chango o changa. La mujer soltera de cierta edad antes se quedaba jamona, aunque
ahora es independiente y seguramente feliz. Los amantes, por su parte, son el
chillo y la chilla. Una vez más: todos estos nombres, tan usuales en nuestra
conversación informal, tienen marca única de "P. Rico" en el DRAE.
Se incluyen además algunas de nuestras comidas, como
la alcapurria, fritura de plátano rallado rellena de carne; la serenata, plato
frío de bacalao con viandas, y la mixta, combinación de arroz, habichuelas y
carne. Entre los productos del mar encontramos el otro chillo, el pescado, y el
juey, también conocido como cangrejo. No puede faltar la china, que otros llaman
naranja. Entre nuestras bebidas figura la refrescante piragua, el embriagante
mabí y el imprescindible coquito navideño. Y en los dulces, encontramos el
quesito (el de panadería o repostería).
Hemos visto sólo 35 de las 246
palabras con marca "P. Rico" que incluye el DRAE, así que aquí hay tela que
cortar. Algunas palabras, como las anteriores, son sólo de Puerto Rico, pero la
mayoría es compartida por otros países hispanoamericanos, por ejemplo: revolú
(Cuba), fracatán (R. Dominicana) y gabán (Uruguay).
Claro que Puerto Rico
tiene muchísimas más palabras propias de las que documenta el DRAE. Pero esto es
cierto de cualquier país y de cualquier diccionario, porque no existe
diccionario que avance a la velocidad de la creatividad e ingenio de los
hablantes. Para cuando se publica un diccionario, ya hay todo un repertorio de
palabras nuevas.
Mientras la gente hable, le tocará
al lexicógrafo (colector profesional de vocablos y definiciones) escuchar,
documentar y anotar sus palabras,
infatigablemente.